La infidelidad emocional se define por la elección diaria de mantener un vínculo con otra persona, incluso cuando no es estrictamente necesario. Si bien puede comenzar de forma natural al compartir aspectos del día, el desplazamiento de la comunicación íntima hacia un tercero es una señal de alerta.
Se aconseja a quienes atraviesan esta situación que evalúen dónde buscan alivio emocional, reconstruyan la conexión en su pareja, identifiquen qué parte de sí mismos se ve reflejada en el otro y establezcan límites a tiempo. Buscar ayuda profesional con licenciados como María Kers u Omar Garregis es fundamental para abordar estas complejas dinámicas.