Se discute la progresividad del sistema impositivo y su relación con la financiación de la universidad pública. Se argumenta que quien tiene más debe pagar más, y se critica la política de impuestos del gobierno de Milei, incluyendo la baja de impuestos patrimoniales y la suba de ganancias.
Se cuestiona la idea de que la universidad pública deba medirse por rentabilidad, y se defiende la importancia de que los jóvenes, incluso aquellos que no se reciben, tengan acceso a la educación superior, ya que aporta conocimiento al país. Se señala que la movilidad social ascendente a través de la universidad es un mito, dado el bajo porcentaje de egresados y el acceso limitado para los sectores más bajos.
Se critica la afirmación de que los estudiantes que tardan en recibirse no deberían pagar, argumentando que las dificultades de la vida y la necesidad de trabajar dificultan la trayectoria educativa de muchos.