La guerra en Irán ha disparado los precios de los vuelos, con un aumento de hasta el 300% en rutas clave entre Asia y Europa debido a las perturbaciones y subidas del combustible.
La ruta Londres-Singapur registró el mayor incremento, pasando de 600 a 1.800 euros, mientras que Londres-Bangkok aumentó un 273%. Las aerolíneas se ven obligadas a desviar vuelos y evitar ciertos espacios aéreos.
Aunque los precios se han mantenido bajos gracias a la cobertura de combustible, se espera que expiren acuerdos a finales de año, lo que podría encarecer también las rutas intraeuropeas.