Ambientalistas de Greenpeace utilizaron un robot a más de 2.300 metros de profundidad para desplegar una pancarta con el mensaje "Escuchar a la ciencia", en protesta contra la minería en fondos marinos. La acción forma parte de una campaña para frenar la minería comercial en estas zonas.
Las imágenes difundidas por la organización muestran al robot desplegando el mensaje en una zona donde las compañías mineras planean extraer metales para baterías y nuevas tecnologías. La campaña busca detener la explotación comercial de los recursos marinos profundos.