El gobierno planea una reforma tributaria por etapas, comenzando por la revisión del monotributo y diversas excepciones fiscales. Se buscará acordar con las provincias para modificar ingresos brutos y tasas municipales.
La segunda etapa se enfocará en el crecimiento económico para generar mayores ingresos, revisando las retenciones y el impuesto a los débitos y créditos (impuesto al cheque).
El objetivo es modificar la estructura tributaria sin dañar el equilibrio fiscal.