El gobierno planea una reforma tributaria por etapas, enfocándose inicialmente en beneficios impositivos y el monotributo, sin afectar las cuentas públicas ni el superávit fiscal.
La implementación completa de la reforma, que incluiría la eliminación de impuestos como los créditos/débitos y retenciones, requiere un crecimiento económico más sólido y negociaciones con las provincias para reducir impuestos como ingresos brutos.
Se menciona que el FMI ha aprobado un desembolso de mil millones de dólares, elevando las reservas brutas del Banco Central a más de 47 mil millones, un hito desde 2019.