La madre y abuela de Agostina expresan su angustia y piden su regreso, afirmando que la joven nunca dejaba de comunicarse con ellos.
La falta de comunicación de Agostina se considera una "incomunicación voluntaria e incomprensible", sugiriendo que si estuviera bien y con capacidad, ya se habría comunicado.
Se descarta que Agostina se haya escapado voluntariamente, aunque se reconoce que pudo tener "rabietas como cualquier adolescente".