El calor extremo en Europa, con 11 víctimas fatales registradas hasta el momento, se presenta como un fenómeno recurrente que se agudiza cada año. Las temperaturas superan lo normal y se esperan valores aún más elevados con la llegada del verano.
Se observa a la población utilizando diversas estrategias para refrescarse, como fuentes, botellas de agua y paraguas, mientras los sistemas de aire acondicionado funcionan a máxima capacidad. La situación climática extrema requiere adaptación constante.