Emiliana se acerca a una joyería para vender sus joyas, incluyendo aros de Tiffany y un anillo de Chanel, con el objetivo de recaudar fondos para abrir un local de sublimación.
La tasadora, Florencia, valora las piezas en 3 millones de pesos, lo que sorprende gratamente a Emiliana, quien decide recibir el pago en efectivo. La vendedora le entrega una tarjeta personal para futuras transacciones.