El dueño de una concesionaria, identificado como Carlos, habría amenazado a Uriel, un damnificado, y mintió sobre un supuesto contacto con el periodista Gonzalito. Según Uriel, Carlos intentó persuadirlo para que dejara de exponer públicamente la situación, incluso amenazando con ir a los medios.
Carlos, quien supuestamente le debía dinero a Gonzalito por publicidades impagas, habría enviado a Gonzalito un mensaje con una captura donde le pedía verse para almorzar con sus esposas, a lo que Gonzalito respondió de forma muy negativa. Uriel califica al dueño de la concesionaria como un hombre sin escrúpulos que cree en sus propias construcciones o miente deliberadamente.