Se denuncia que un elenco numeroso de una institución cultural dependiente del Estado argentino fue despedido abruptamente, generando un silencio generalizado.
Se critica la cobardía de empresarios y figuras públicas que no se pronuncian ante estas situaciones, contrastando con la valentía de Lali Espósito al enfrentar al gobierno.
Se menciona que Javier Milei tiene un historial de misoginia y que Lali Espósito fue el punto de partida para su animosidad contra el arte y la cultura, lo que derivó en el desmantelamiento de organismos culturales.