Cuba atraviesa una severa crisis energética con prolongados apagones que afectan a toda la isla, llegando a cortar el suministro hasta por 22 horas diarias en La Habana y hasta dos días consecutivos en otras regiones. La estatal Unión Eléctrica estima que hasta el 62% del país podría quedar sin energía simultáneamente.
La crisis, que se agudizó a mediados de 2024, se ve agravada por el control petrolero de Estados Unidos, calificado por la ONU como contrario al derecho internacional. La falta de combustible para las plantas termoeléctricas, que generan el 40% de la energía y usan diésel y fuel oil, es un factor clave. Los problemas estructurales y la obsolescencia de las termoeléctricas, que usan crudo nacional y generan el otro 40% de la energía, se deben a décadas de explotación y falta de inversiones en su renovación.