El presidente de Senegal, Basiru Diomaye Faye, destituyó al primer ministro Ousmane Sonko, desatando una crisis política en el país. La lucha por el control del partido gobernante los convirtió en rivales.
Sonko, a pesar de su destitución, cuenta con amplio apoyo popular y sus seguidores lo ven como un candidato presidencial para 2029. El FMI congeló un préstamo de 1.800 millones de dólares a Senegal por irregularidades en la declaración de deuda.
La población critica la decisión del presidente, pidiendo empleos en lugar de política. La situación genera preocupación por la estabilidad del país.