Colombia enfrenta un nuevo ciclo de violencia en su histórico conflicto armado, con la expansión de grupos como el ELN, el Clan del Golfo y disidencias de las FARC, que suman más de 27.000 integrantes, la cifra más alta desde la firma de la paz en 2016.
La ausencia del Estado en ciertos territorios ha permitido la proliferación de estos grupos, que se disputan el control territorial y ejercen una gobernanza criminal. La transformación del conflicto se evidencia en la expansión de estos actores a 518 municipios en 2025, superando las cifras de 2019 y 2022.
Los grupos armados buscan el control territorial para establecer un "co-gobierno" autoritario y violento, diversificando sus economías a través de la extorsión y la minería ilícita.