Colombia, uno de los países más desiguales del mundo, presenta una marcada diferencia socioeconómica que se refleja en el voto y el clima electoral, según se desprende de un recorrido por la ciudad como conductor de plataformas.
Las clases altas concentran el rechazo al gobierno de Petro, afectando las reformas, mientras que en barrios populares el gobierno ha prestado atención a sus necesidades. La brecha entre estratos altos y bajos sigue siendo amplia, a pesar de los esfuerzos por reducirla.
Los colombianos acudirán a las urnas el 31 de mayo para definir el futuro del país, en un contexto de profunda desigualdad social y económica.