Un chef relata su experiencia personal de haber dejado la psicología, especializándose en trastornos alimentarios, para dedicarse a su verdadera pasión: la cocina.
Tras sentir que trabajar con el sufrimiento ya no le daba placer, decidió explorar el mundo gastronómico. Comenzó conectando con otros cocineros a través de redes sociales, organizando cenas colaborativas en su casa para intercambiar ideas y pensamientos sobre la cocina y la cultura argentina.
Esta iniciativa lo llevó a administrar un restaurante que estaba al borde de la quiebra. A pesar de las dificultades iniciales y conflictos con el personal, el chef aplicó su enfoque en nutrir a las personas y revalorizar platos tradicionales, como el osobuco, logrando transformar el local y encontrar su vocación.