Los nuevos participantes de Gran Hermano, Charlotte Caniggia y Cola, parecen estar en una realidad paralela dentro de la casa, desconectados del juego y del resto de los participantes.
Durante el debate, se comentó que esta situación podría desenfocarlos del juego. El programa mostró un segmento de su peculiar interacción, donde parecen hablar en otro idioma y tener una dinámica propia.
A pesar de su aislamiento, se menciona que Charlotte tiene cierta conexión con otros participantes y que el público decidirá su destino en la próxima gala de eliminación, donde tanto ella como Cola podrán ser nominados.