Los vecinos de la zona de la desaparición de Agostina tienen opiniones divididas sobre Claudio Barreley, el principal sospechoso.
Mientras algunos lo describen como una persona educada, de buena presencia y seductor, otros lo tildan de "chanta", "parlanchín" y "malandra".
Se menciona que Barreley solía "chapear" con ser empleado municipal y tener contactos en la Secretaría de Tránsito de Córdoba.