Se exalta la metodología de las asambleas estudiantiles para la toma de decisiones, contrastándola con la firma de paritarias por parte de dirigentes sindicales sin consultar a los afiliados. Se valora la democracia directa en la toma de decisiones por parte de los estudiantes.
Se cuestiona la representatividad de los centros de estudiantes y se defiende la participación democrática en las elecciones de los mismos. Se critica a los sindicatos por no seguir un proceso similar, firmando acuerdos sin consultar a la base.
Se plantea la preocupación por la baja edad de imputabilidad y se relaciona con la toma de colegios, sugiriendo que los estudiantes que cometen delitos deberían enfrentar sanciones. Se alerta sobre el "secuestro ideológico" y la propaganda en las instituciones públicas.