Eduardo Ignacio Murias, un arquitecto de 63 años, se encuentra con prisión preventiva acusado de racismo tras fotografiar a un menor en un tren y enviar mensajes con contenido discriminatorio. Los hechos fueron detectados por otro pasajero que alertó a la madre del niño.
Murias, quien afirmó que se trataba de una broma, está alojado en una unidad penitenciaria y enfrenta cargos por injuria racial, con una pena que podría ir de dos a cinco años de prisión. La madre del menor expresó su preocupación y temor de que el acusado esté involucrado en una red de trata de personas.