A pesar de las expectativas generadas por el gobierno de Javier Milei, Argentina ha captado significativamente menos inversión extranjera directa en comparación con otros países de la región como Brasil y México.
Un informe de emisión productiva revela que Argentina recibió apenas 3.134 millones de dólares netos, mientras que Brasil, con un gobierno de Lula, atrajo 25 veces más fondos. Esto se da incluso con la aprobación del RIGI, la Ley Bases y otras regulaciones, evidenciando la falta de seguridad jurídica y atractivo para los inversores.
El gobierno busca incentivar la inversión con medidas aún más beneficiosas, como una reducción del impuesto a las ganancias al 15% y la estabilidad jurídica por 30 años, contrastando con la alta carga impositiva y la falta de disponibilidad de divisas que enfrenta el sector productivo local, como el campo.