En Polonia se llevó a cabo una competencia única que fusiona el ajedrez con el buceo, un deporte híbrido que exige a los participantes claridad mental, resistencia física y un control absoluto de los nervios.
El desafío consiste en realizar movimientos de ajedrez mientras se está sumergido en una piscina, con tableros magnéticos fijados en el fondo. La combinación de cálculo estratégico con la exigencia física de contener la respiración y lidiar con la visibilidad reducida y las gafas empañadas hace de esta disciplina una prueba extrema.
El campeonato reunió a 62 competidores, quienes deben pensar sus jugadas mientras aguantan bajo el agua, enfrentando condiciones que dificultan la concentración y la elección de la mejor estrategia.