Se presentó el mes de agosto como un tiempo de inicio, fertilidad y abundancia, representado por el número 8, que aparece más de 80 veces en la Biblia y simboliza nuevos comienzos.
Se explicó que, mientras el número 7 representa la perfección y la culminación, el número 8 marca el comienzo de una nueva etapa, similar a como Dios creó el mundo en seis días, descansó en el séptimo y el octavo día se inició el disfrute de la creación.
Se animó a los creyentes a prepararse para un mes de grandes bendiciones y a comenzar de nuevo, disfrutando de lo sembrado y recibido de Dios, tomando posesión de la tierra prometida.