Un vecino de Zárate asegura que el hijo del ex subsecretario de seguridad, Alejandro Ferreira, utilizaba el auto de su padre para trabajar de remis y que en 2011 padre e hijo se enfrentaron a tiros.
Esta información contradice la versión oficial que niega vínculos familiares y laborales entre ambos. Se evidencia la falta de transparencia y las inconsistencias en los relatos de los funcionarios.
Se cuestiona la designación de funcionarios con antecedentes o vínculos cuestionables, como el caso de Maskin, ex jefe de policía con experiencia en casos resonantes, y la posible influencia política de Sergio Berni en la zona.
La situación en Zárate se agrava por la percepción de un sistema corrupto que protege a delincuentes y funcionarios inoperantes, perpetuando la inseguridad.