Vecinos de Zárate describen la situación como "tierra de nadie", con tiroteos frecuentes y bandas delictivas operando con impunidad.
Se sospecha que la inseguridad está ligada al poder político y policial, y que las autoridades no actúan de manera efectiva. La falta de iluminación y el estado de las calles agravan el problema.
Un testigo relata haber recibido ocho disparos en la pared de su casa mientras estaba con su bebé, y otro menciona que la policía no interviene ante la venta de drogas a plena luz del día.
La actuación de la Prefectura en el reciente tiroteo es destacada como crucial, ya que se presume que, de haber intervenido solo la policía, los delincuentes habrían sido liberados.