El costo del transporte público en el interior del país es significativamente más alto que en Buenos Aires, generando una brecha federal en el acceso a la movilidad.
En ciudades como San Martín de los Andes, el pasaje de colectivo puede costar hasta 2300 pesos, mientras que en Buenos Aires el mínimo es considerablemente menor. Esta disparidad afecta la economía de los habitantes del interior, quienes a menudo requieren múltiples viajes para sus actividades diarias.
Se destaca que el salario mínimo no ha seguido el ritmo de los aumentos en el transporte, lo que dificulta aún más la situación para los trabajadores con menores ingresos. La situación económica general y las políticas de ajuste impactan directamente en el poder adquisitivo de la población.