Washington bombardeó el sur de Irán, lo que generó una ruptura del alto al fuego. Según el mando central de Estados Unidos, los ataques fueron defensivos y con el fin de proteger a sus tropas contra amenazas iraníes, incluyendo objetivos de lanzamiento de misiles y embarcaciones que intentaban colocar minas.
Previamente, Irán había informado avances en negociaciones, pero exigía mantener el control del estrecho de Ormuz. Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio enfatizó que los estrechos deben permanecer abiertos, mientras Donald Trump instó a varios países a normalizar relaciones con Israel.