Las repercusiones del Tedeum del Arzobispo Jorge García Cuerva generaron diversas reacciones. Si bien se percibió un tono medido por parte de la Iglesia hacia el gobierno de Javier Milei, se enfatizó la necesidad de diálogo y consenso. Se mencionó la crítica implícita sobre el desinterés por los sectores más vulnerables y las personas con discapacidad, aunque algunos esperaban una postura más combativa.
El presidente Javier Milei, por su parte, expresó no sentirse ofendido por las palabras de García Cuerva, calificando el discurso como educado y abridor de diálogo. Destacó la importancia de la "amistad social" y el "bien común", conceptos alineados con el mensaje del Papa Francisco de "nadie se salva solo".
Se recordó el contacto previo entre García Cuerva y Milei, así como la ausencia de recepciones a la Conferencia Episcopal. La discusión también giró en torno a la nueva encíclica del Papa León XIV, "Magnífica Humanitas", que critica la inteligencia artificial, y la expectativa de una posible visita del Papa Francisco a Argentina en noviembre.
El discurso de García Cuerva se enmarcó en un contexto de pobreza estructural y se instó a los políticos a no olvidar a los sectores más desfavorecidos. Se hizo hincapié en la necesidad de austeridad y empatía, criticando el despilfarro en tiempos de crisis. La posibilidad de la visita papal, que sería anunciada por la Santa Sede, genera expectativa en el gobierno.