El diseñador Claudio Cosano compartió su impacto tras visitar Singapur por tercera vez, destacando la impresionante tecnología y el crecimiento de la isla.
A pesar de la admiración por el desarrollo del país, Cosano mencionó una leve decepción al escuchar de un guía local que los habitantes de Singapur, a pesar de tener todo, carecen de la "felicidad" que perciben en los argentinos, debido a un exceso de estructura y restricciones (como la prohibición de masticar chicle).
Señaló que los singapurenses sienten que pierden la "fantasía" que aún conservan los argentinos, contrastando el modernismo vanguardista de Singapur con la calidez humana de su país.