En Dakar, Senegal, persisten las protestas y el descontento popular tras la destitución del gobierno liderado por Usman Zonko. Ciudadanos apoyan al expremier y critican la decisión del presidente Basiludio Maefai, calificándola de inmadura y preocupante para la estabilidad del país.
La crisis se agrava con la congelación del programa de préstamos del FMI, valorado en 1.800 millones de dólares, debido a irregularidades detectadas en la declaración de la deuda externa, lo que genera incertidumbre económica y social.