Se expone la complejidad de la disputa por la propiedad en Rafael Calzada, donde un contrato verbal y la falta de subdivisión del inmueble son puntos clave.
Solange, la dueña, explica que planeaba realizar una subdivisión para delimitar la casa del quincho y pileta, pero el conflicto con Juan Pablo en noviembre impidió llevar a cabo el proyecto. La propiedad, al ser indivisa, genera ambigüedades en el uso y tenencia.