La morosidad de las familias argentinas ha alcanzado niveles sin precedentes, con un crecimiento exponencial en la irregularidad de los créditos. En marzo, la mora superó el 11% del total de la financiación, casi 9 puntos por encima del promedio histórico.
Esta situación de agravamiento tiene correlatos sociales y de seguridad, ya que el endeudamiento en los barrios comienza a ser cubierto por prestamistas informales, quienes ante la demora en la devolución, recurren a métodos de coacción, incluso involucrando a menores.
Se advierte que este tema debe ser analizado no solo desde la perspectiva económica, sino también social y de seguridad, ante la posibilidad de que el endeudamiento familiar impulse el crecimiento de redes delictivas.