Moria Casán intenta reconfortar a Fernanda, animándola a dejar de devaluarse y a confiar en su fortaleza interior. Le recuerda su trayectoria como actriz, su prestigio y su capacidad de lucha, instándola a soltar el dolor y a no preocuparse tanto por la opinión de los demás, incluido el periodismo.
Fernanda, visiblemente afectada, expresa que está atravesando un proceso de sanación y que necesita transitar su dolor. Moria, con empatía, le dice que la cámara actúa como un ecógrafo, exponiendo la vida de las personas, pero que es fundamental que Fernanda se afirme en su valor personal. Le aconseja dejar de pensar tanto en su ex pareja y en lo que dicen los demás, enfocándose en su propia recuperación.