Se analiza el tono del presidente Javier Milei al referirse a las declaraciones del obispo García Cuerva, sugiriendo que evita la confrontación directa para no convertirlo en un opositor.
Se plantea que las palabras de García Cuerva, al hablar de incluir a personas con discapacidad y a los que menos tienen, son de "humanidad básica" y que el presidente no puede confrontar directamente esas ideas, sino que envía a otros a hacerlo.