Se analiza la aparente contradicción entre el anarcocapitalismo de Javier Milei y la necesidad de gestionar un gobierno, sugiriendo que el presidente podría estar adoptando un rol de "ingeniero del caos" para controlar la situación.
Se menciona la referencia del presidente a la "teoría del caos" y su libro sobre anarcocapitalismo, en un contexto donde su propio equipo de gobierno parecía actuar de manera anárquica. Se plantea que Milei podría estar buscando sublimar la anarquía, pasando de un estado de conflicto a uno de paz sin vencedores ni vencidos.