Maric Zavalli expresa que Carmen Barbieri no es consciente del daño que le causó y que le da bronca, a pesar de los años de experiencia en el medio.
Se enfatiza que la vida es una sola y hay que disfrutarla, pero el conflicto entre ellas parece no tener fin. Se menciona que el "desquiciado ping pong periodístico" continúa, y que el tema podría extenderse hasta las fiestas.
Zavalli insiste en que las disculpas se piden mirando a los ojos y que no perdona, y que si Carmen la insulta públicamente, podría llevarla a juicio. Advierte que las disculpas deben ser públicas, al igual que la ofensa.