El neurocirujano Pablo Rubino, jefe de neurocirugía de la Clínica Olivos, declaró en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, confirmando que él inició la cirugía para drenar el hematoma subdural.
Rubino explicó que, ante la ausencia de Leopoldo Luque en el quirófano, él y su socio Ariel Sainz tomaron la posta para completar la operación. Aseguró que la intervención era necesaria debido al tamaño del hematoma (14 milímetros).
El testigo también mencionó que se realizó una tomografía computada al llegar a Olivos y que, a pesar de las dudas previas sobre la necesidad de operar, él consideró que sí era indispensable debido al riesgo para el paciente.
Se generó controversia en el juicio respecto a si se realizó un prequirúrgico adecuado, a lo que Rubino respondió que su equipo de terapia intensiva lo revisó y consideró que no era necesario, procediendo a la operación.