El arzobispo García Cuerva reiteró su llamado a la unidad y al diálogo, solicitando una clase dirigente que se anime al encuentro y la reconciliación.
El mensaje se dirigió especialmente a los sectores más desfavorecidos, incluyendo jubilados, personas con discapacidad y aquellos que sufren la falta de trabajo y oportunidades.
García Cuerva también se refirió a los "odiadores" y a quienes critican desde la comodidad, comparándolos con los escribas de la parábola del paralítico.