Devotos indios celebraron una ceremonia religiosa en las orillas del río Ganges, conmemorando el descenso de la diosa Ganga. A pesar de las advertencias de ambientalistas sobre la alta contaminación del río, muchos participantes se sumergieron en el agua, incluyendo niños.
La celebración, que tiene profundas raíces en la caridad y la fe, se llevó a cabo durante el día y hasta la noche. Aunque el agua puede parecer clara por la luz, se describe como espesa por químicos. Los medios locales califican el evento como "mayo hierve", con récords de temperatura y una fe que se antepone al riesgo sanitario.