Diango comparte recuerdos de su padre, Ricardo, quien tuvo dos oficios: músico y fabricante de cajas de muertos. Como músico, tocaba la trompeta y alentó la vocación de su hijo, llevándolo al conservatorio.
Su padre trabajaba en la sección de hojalatería, forrando el interior de las cajas mortuorias. Diango recuerda que su padre le enseñó a tocar la trompeta y lo inscribió en la escuela de música, apoyando su carrera artística.