Se describe la economía argentina como "en coma" y conectada a un respirador artificial, a pesar de que el gobierno afirma que ha mejorado un 11% desde que asumieron.
Se evidencia una caída en el consumo masivo, con siete meses consecutivos de descenso salarial.
Se critica la medida de aumentar el doble las tarifas para la clase media, considerándola una falta de empatía y una muestra de desinterés por este sector.