La economía argentina muestra signos mixtos, con una recuperación gradual pero con sectores rezagados. Si bien la actividad económica podría haber vuelto a crecer en mayo y junio tras un febrero difícil, la Provincia de Buenos Aires presenta un panorama complejo que requiere atención especial, dado su peso electoral y económico.
Se observa una merma ostensible en la compra-venta de inmuebles y en el financiamiento para la adquisición de autos usados. La morosidad en los créditos personales y de consumo ha aumentado significativamente, superando el 14% en algunos casos, lo que refleja las dificultades financieras de los hogares argentinos tras un período de alta inflación.
El crédito, que podría apuntalar la recuperación económica, ha caído a niveles alarmantes. Esto afecta especialmente a sectores como la construcción, la industria y el comercio minorista, que son cruciales para el empleo en el conurbano bonaerense y otras grandes ciudades. La falta de crédito y el aumento de la morosidad son señales de alerta que requieren atención para evitar que estos sectores se fundan.