Solange, la dueña de la propiedad en conflicto, expresa su frustración ante la falta de soluciones legales y la negativa de los inquilinos a presentarse en las mediaciones.
La propietaria afirma haber actuado de buena fe, alquilando directamente sin intermediarios. El conflicto se originó cuando propuso aumentar el alquiler en noviembre para que los inquilinos pudieran hacer uso de toda la propiedad, incluyendo quincho y pileta, sin compartirla.