La calma del dólar se mantiene gracias a un importante ingreso de divisas al Banco Central, impulsado por liquidaciones del sector agroexportador y de empresas.
Esta afluencia de dólares se ve reforzada por el endeudamiento de las provincias mediante la emisión de bonos y por las obligaciones negociables de las empresas, que también ingresan divisas al país.
Esta situación genera una expectativa de estabilidad cambiaria que se extendería por varios meses, desvaneciendo los pronósticos de una inminente suba del dólar.