Eduardo Murias, un arquitecto argentino de 63 años, se encuentra en prisión preventiva en Minas Gerais, Brasil, acusado de injuria racial. Los cargos se basan en mensajes de texto enviados en un tren, donde utilizaba términos racistas y preocupantes sobre niños, incluyendo la posibilidad de llevarlos como "esclavos".
La madre del menor, que viajaba en el mismo vagón, alertó sobre la situación. Murias fue detenido y podría enfrentar hasta 90 días de prisión preventiva. La investigación podría ampliarse si se descubren otros mensajes o material comprometedor en su teléfono, existiendo la sospecha de que los cargos escalen a tráfico de menores.