La Policía Federal desarticuló una banda de falsificadores liderada por "El Artesano", dedicada a la creación de documentos de identidad y tarjetas de crédito apócrifas. Operaban desde un taller clandestino en el fondo de un comercio en Castelar, donde se secuestraron numerosas computadoras, impresoras, plastificadoras y equipos de comunicación.
Se encontraron 172 licencias de conducir en blanco, listas para ser completadas, y elementos para la falsificación de tarjetas de débito y crédito. El Artesano utilizaba un sistema de grabado manual para personalizar las tarjetas y también se investiga el uso de post-net portátiles para cometer fraudes.