Se reporta el uso de gas tóxico por parte de Israel en pueblos del sur del Líbano, afectando los distritos de Siro y Bin Jebel. Este gas, perjudicial para ojos y pulmones, está regulado por leyes internacionales. Se menciona la entrega de bombas de racimo por parte de Biden a Ucrania como ejemplo de la aplicación selectiva de estas normativas.
El ejército israelí emitió avisos de evacuación para algunas aldeas, pero no para otras. El fósforo blanco, utilizado para crear cortinas de humo, puede causar quemaduras, daños respiratorios y la muerte. A pesar de esto, se supone que el alto al fuego sigue vigente en la zona.