Un grupo de personas que se identifican como "caminantes" y portadores del Evangelio de Jesucristo relataron cómo fueron perseguidos por la policía en distintas ciudades, a quienes acusan de tratarlos como delincuentes.
Denunciaron que la policía gastó tiempo, esfuerzo y combustible en perseguirlos, tildándolos de delincuentes y "animales de caza", mientras que, según su testimonio, los narcotraficantes que venden droga a menores y traen muerte a la comunidad circulaban libremente sin ser perseguidos.
Cuestionaron por qué se denuncia y maltrata a quienes solo buscan llevar alegría, felicidad y herramientas para la prevención del abuso de menores y el bienestar familiar, y reflexionaron sobre la aparente complicidad de los padres que denuncian a los evangelizadores y guardan silencio ante los dealers.
Finalmente, llamaron a la humildad, comparando la soberbia de quienes se creen superiores por tener más bienes materiales con el ejemplo de Jesucristo, y aseguraron que Dios bendice a los que son maltratados por practicar la justicia, prometiendo un gran premio en el cielo.