Se revela que Hilda Orovitz, expareja de Oscar Centeno, ya había denunciado a Centeno ante el juez Bonadio por una calidad de vida incompatible con sus ingresos, mencionando bolsos y textos, similar a la causa de los cuadernos.
En aquella ocasión, Bonadio envió la denuncia a sorteo, mientras que en la causa de los cuadernos decidió retenerla, generando cuestionamientos sobre el manejo de la justicia.
Esta información añade un nuevo elemento de polémica al juicio, sugiriendo un posible doble estándar en el tratamiento de las denuncias y la acumulación de causas.