El programa abordó la complejidad del cuidado compartido y los derechos de los niños, destacando que los rencores de pareja no deben afectar a los hijos, quienes a menudo se convierten en víctimas.
Se señaló que, si bien la justicia promueve el cuidado compartido y la contribución equitativa de ambos padres según sus ingresos, aún existe reticencia a aplicar estos principios en igualdad de condiciones.
Aunque la mayoría de las veces son las madres quienes asumen el rol principal de cuidado, se reconoció que existen casos minoritarios donde los roles se invierten y los padres reclaman por la manutención o presencia.
Se hizo hincapié en la inmadurez emocional como un factor clave en las disputas parentales, y se celebró el cambio de mentalidad en muchos padres que buscan una mayor implicación, instando a no generalizar y a analizar cada caso particular.